24 de junio de 2015

Ropa de cama: look primavera-verano

ropa de cama verano
Imagen vía

La cama: el nido dentro del nido; el descanso del Polluelo; si el colchón es bueno, una nube para soñar. Sinceramente, ¡quien no opine que la cama es uno de los mejores inventos de la Historia es que ha perdido un tornillo! ¿Lo habré perdido yo por no haber tratado este tema mucho antes? Con tornillo o sin él, por fin toca hablar de ella y lo haremos cotilleando sobre su forma de vestir porque el sobre, el catre, la piltra... también necesitan cambiar de look según la temporada.

La ropa de cama es uno de esos elementos que no puede faltar en la lista de prioridades del recién emancipado. No me refiero a los pijamas (¡que cada uno duerme con lo que quiere!), hablo de las sábanas, mantas, colchas, edredones y demás textiles para vestir la cama, y a los que junto con las toallas, manteles, trapos de cocina, delantales y cortinas denominamos Ropa de Hogar.

El clima resulta determinante a la hora de vestir la cama por lo que tendremos que diseñar al menos dos looks para nuestra muy mejor amiga de cuatro patas (¡amiga del alma diría yo!). ¿Estáis preparad@s para convertiros en el Giorgio Armani o la Coco Chanel de vuestra cama? Tal y como exige la temporada, vamos a centrarnos en la ropa de cama de primavera-verano, no sin antes marcar unas pautas básicas sobre la "ropa interior de nuestra cama". Sí, sí, ropa interior; ¿acaso tú no la llevas?


Ropa interior para la cama: un must atemporal

Mima a quien te mime... ¡y no veas cómo nos mima a tod@s la cama! ¡Así, sin más; sin pedirnos nada a cambio! Amiga desinteresada donde las haya, debemos cuidarla para poder seguir soñando entre algodones y estos cuidados especiales comienzan por cuidar el colchón. Ya sea tuyo o del arrendador, proteger el colchón de sudores, fluidos e imprevistos varios resulta fundamental para su correcto mantenimiento e higiene. Hablaremos de cómo limpiarlo en un post futuro pero de momento procuremos no mancharlo. Es aquí cuando entra en juego la "ropa interior de cama". ¿Imagináis de qué tipo de ropa hablo?, ¿hacéis uso de ella? 

Para quienes fantasean con emanciparse, para quienes lo planean, para quienes acaban de hacerlo, para l@s que me sacan una ventaja de siglos en el mundo de la emancipación, para expert@s en camas, en colchones, para quienes no tenemos ni idea de si son mejores los muelles, el látex o la espuma viscoelástica pero sabemos que nos gusta dormir bien, para ti (Polluelo que me lees) desvelo los secretos lenceros de mi colchón. ¿Me cuentas si el tuyo es tan pudoroso como el mío?

No hay colchón que cien años dure, ¡y menos sin una funda!
funda para colchon
La funda del colchón debe ser su segunda piel, algo imprescindible. Las hay de distintos tamaños, materiales y precios. Como veis, la mía es de rizo (finita, fácil de adaptar y no necesita plancha) y aunque también he tenido fundas más cerradas y gruesas, cuando cambiamos de colchón nos decantamos por esta porque nos pareció más práctica. Cuestión de gustos. Una vez puesta, (para mí) funda y colchón pasan a ser el mismo elemento; se fusionan bajo un compromiso de amor eterno: el día que se lava la una se limpia el otro, y no será muy a menudo. ¡Cochina! diréis; ¡Eso nunca! os contestará la "maruja" que llevo dentro. Y es que vais a comprobar que mi ritual de capas colchoneras me permite conservar el colchón (y su funda) impolutos.

El protector de colchón: una armadura anti-ácaros y anti-líquidos.
Especialmente si el colchón es nuevo, ¡no te lo pienses!. El protector se ajusta del mismo modo que una sábana bajera cubriendo la superficie y los laterales del colchón y evitando que ácaros, manchas y humedades nos estropeen nuestro "Templo del Descanso". Asegúrate cuando vayas a comprarlo de que en su packaging indica: impermeable, transpirable y anti-ácaros. Si además es 100% algodón (un tipo de tejido que adoro para la Ropa de Hogar) estarás haciendo una compra sobresaliente. ¿Has visto alguna vez la imagen de un ácaro? Si no has tenido el gusto, ¡hazlo ahora! y saldrás pitando a por un protector de colchón de los que te cuento. 
protector de colchon



















Un cubrecolchón para que el descanso sea más confortable.
Hablamos de una tela acolchada que se coloca sobre la superficie del colchón y queda sujeta a él gracias a las gomas que lleva en sus 4 esquinas. Su función principal en teoría es que el reposo resulte más mullido, y digo en teoría porque en la práctica tiene una funcionalidad casi más interesante: evitar que el protector (que al ser impermeable incluye una especie de capita plasticosa) nos haga sudar. Evidentemente, el cubrecolchón protege más que no poner nada pero -como os cuento- su función es completamente distinta a la del protector. Se puede vivir y dormir sin ello y es probable que la mayoría de la gente se decante por un elemento u otro (protector o cubrecolchón) dependiendo del estado del colchón (si es nuevo el primero, si está más viejo y hundido el segundo). Sin embargo, a mí la combinación de ambos me parece perfecta y es la que recomiendo. El cubrecolchón (que por cierto, yo compro en Ikea) es la "ropa interior de cama" que más lavo por tratarse de la que está más en contacto con la sábana bajera y, por tanto, con el cuerpo. De hecho, tengo "de quita y pon" para poderlo cambiar habitualmente.
cubre colchon





Sospecho que todo este lío de interioridades para la cama te puede estar volviendo majara pero ten en cuenta que se trata de una de esas compras puntuales a realizar en el momento de la emancipación, amortizable en comodidad, higiene y salud. ¡Enfréntate a ella una sola vez y tendrás tu cama organizada a las mil maravillas casi eternamente! ¡Serás la envidia del gallinero!


¡¿Y para cuando la ropa de cama primavera-verano?!

Pues sí... ¡ya va siendo hora!, pero es que no podíamos empezar la casa por el tejado. Un Polluelo recién emancipado necesitará poca ropa de cama para vestirla en verano. Buscamos una lista de prendas básicas y, bajo mi punto de vista, para comenzar la aventura de la independencia sobra con un par de juegos de sábanas y una colcha finita.

colchas y sabanas

En cuanto a las sábanas, aunque el algodón 100% me rechifla, si pretendéis plancharlas (yo lo hago) os recomiendo comprar sábanas con mezcla de tejido sintético (50% algodón-50% poliéster): se arrugan menos, así que os costará menos su planchado. Otra ventaja de las sábanas de mezcla frente a las de algodón es que tienen mejor vejez porque el hilo de poliéster es más resistente, sin embargo, el algodón es más fresco en verano y más cálido en invierno porque toma la temperatura de nuestro cuerpo además de ser el tejido ideal para personas alérgicas porque no irrita la piel. Una vez más, la elección es cuestión de prioridades. 

Con respecto a la colcha, lo mismo os digo: algodón forever pero da más trabajo. No me extrañaría que durante el verano la colcha solo os sirva de adorno para tapar la cama por el día y la retiréis por la noche. En ese caso será probable que no necesitéis lavarla, y es que ¡si hay que lavar se lava, pero lavar pa' na' es tontería! No obstante, lo de ser Pollitos limpios debe ser una de nuestras máximas por lo que si necesitarais darle un lavadito a la colcha a mitad de verano os ofrezco 2 opciones muy válidas:
a) Dejar la cama sin colcha un par de días
b) Usar la funda del nórdico vacía a modo de colcha

Una vez más, compruebo que la realidad del emancipado tiene poco que ver con mis expectativas y sueños de la infancia, ¡sobre todo teniendo en cuenta que me fascinaba la idea de vivir dentro de un árbol como David el Gnomo! En cuestión de camas, no sé a tí pero a mi la que me molaba ¡y mucho! era la de Heidi: ese montón de paja de aspecto extraordinariamente cómodo y cubierto por una simple sábana... ¡ni funda, ni protector, ni cubrecolchón, ni leches en vinagre! 



Pero claro, como muy bien plantean Margarita Lázaro y María Porcel en este artículo del Huffington Post: En "Heidi" pasaban cosas muy raras... y hemos tardado 40 años en darnos cuenta.

¡Descansad Polluelos!

10 de junio de 2015

¡Que limpiar zapatos no se te ponga cuesta arriba!

como limpiar zapatos
Sé lo que estás pensando, ¡en serio!!!; ¿Apostamos a que lo adivino?: ¡Limpiar zapatos! ¿Alguien sigue haciéndolo? Yo puedo vivir sin limpiarlos... es más, yo viviré sin limpiarlos. Efectivamente, es una opción. No serías ni el primero ni el último, ¡hay mucho cochino de dos patas poblando el Planeta!. Sin embargo, es probable que no hacerlo condicione más tu destino de lo que piensas. ¡La que avisa, no es traidora!

Existen tópicos tan típicos sobre el calzado como que su tipología y pulcritud pueden resultar determinantes en una entrevista de trabajo para conseguir acceder al puesto ofertado. Tópico conjeturado o teoría universal, lo cierto es que tiene bastante lógica: normalmente, cuando nos preparamos para una entrevista de trabajo prestamos atención a mil detalles; si somos capaces de prestar atención al detalle 1.001, el calzado (una cuestión que a priori parece de poca importancia), estaremos revelando al entrevistador sin pretenderlo rasgos de nuestra actitud aplicables -¡cómo no!- a nuestra actitud laboral.

Hay quienes van más allá e incluso afirman que los zapatos hablan de la personalidad de sus dueños. Hablar no sé si hablarán, ¡pero como "canten" lo llevas crudo!... porque unos "zapatos cantarines" desagradan de lo lindo. Por desgracia, ciertos perfumes corporales vienen de serie (hay quien nace con quesos manchegos y quienes afortunadamente lo hacemos con quesos frescos) pero la limpieza y mantenimiento del calzado ayudará de forma generalizada a que éste no huelaDejemos que nuestros zapatos hablen únicamente de historias: del camino recorrido. Resulta poético tirar a la basura unos zapatos destrozados y recordar momentos vividos dentro de ellos, pero que viejo y sucio no se conviertan nunca en sinónimos.

La revista Shape apuntaba hace unos meses que, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, los zapatos y los cordones dan cobijo a millones de microorganismos (incluso más de los que podemos encontrar en el asiento de un váter).

Si a estas alturas aún no te he convencido de lo conveniente que resulta limpiar zapatos, te voy a poner un ejemplo que te abrirá los ojos del todo: los zapatos y el cine.

¿Te imaginas a Dorothy zapateando el camino de baldosas amarillas con sus chapines rojos de lentejuelas llenos de mugre?, ¿y a Cenicienta luciendo unos descuidados zapatitos de cristal? ¡Su glamour desaparecería mucho antes de que el reloj marcara las 12!. Y es que incluso los personajes más humildes del cine procuraban tener limpio su calzado: acordaros si no de Vivian Ward (el personaje de Julia Roberts en Pretty Woman) y sus relucientes botazas de charol (¡puta sí, pero limpia! que diría aquella). Los Pollitos más frikis encontraréis vuestro ejemplo a seguir en las famosas zapatillas de Michael J. Fox en Regreso al Futuro; recuerdo siempre limpias esas Nike que se ataban solas. ¡Y si cualquiera de ellos mostró sus zapatos sucios en algún momento, sería por los avatares del camino!, así que ¿por qué no intentar lucir unos zapatos de película? 

¡Los personajes del cine prefieren los zapatos limpios!
(Imágenes vía Film Affinity; El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras).

Dando por echo que te he abducido al "lado claro del zapato limpio", vamos a ponernos al lío. Todo (también limpiar zapatos) debe llevarse a cabo con cordura: ni siempre ni nunca, ¡al menos en el mundo del recién emancipado!: pretendemos llevar los zapatos limpios sin rompernos los huevos. Por si alguno se hubiera hecho ideas contradictorias, yo no me limpio los zapatos todos los días ni muchísimo menos y tampoco utilizo técnicas ni utensilios profesionales. Por ello, los consejos que os daré a continuación son los de una persona normal con conocimientos normales de limpiar zapatos y pensando en la posibilidad de que tú, que decidiste volar del nido recientemente, no los hayas limpiado nunca (porque te lo hacía tu santa progenitora) y necesites unas nociones básicas de cómo limpiar zapatos. Aunque tipos de calzado hay muchísimos, voy a centrarme en los más comunes. Allá vamos:

ZAPATILLAS (playeras) DE TELA. ¡A la lavadora y punto!

Si como yo eres adict@ a las zapatillas de tela tipo Converse, tienes suerte: la limpieza de este tipo de calzado resulta bastante sencilla. Limpia la goma cuando la veas sucia con un trapo húmedo (incluso puede llevar unas gotitas de lavavajillas para que "el frotar" resulte más efectivo; si lo hicieras así, no te olvides de darle la última pasada con el trapo aclarado sin jabón).

Cuando consideres necesaria una limpieza general de tus zapatillas de tela: ¡a la lavadora y punto!. Quítales los cordones, anúdaselos a uno de los agujeros de las zapatillas para que no se pierdan dentro de la lavadora (¡la muy Pretty Woman se los puede tragar, os lo advierto!), rocía el interior de las zapatillas con un poco de lavavajillas (o quitamanchas si tienes) para que la parte más olorosa del calzado se limpie a fondo, e introdúcelas (MUY ACONSEJABLE) en una bolsa de tela para que golpeen lo menos posible dentro de la lavadora (muchos dan la idea de meterlas en una funda de almohada a modo de bolsa; yo prefiero la bolsa de tela especial para ropa -la típica de rejilla-; no me gusta mezclar churras con merinas). Aunque aún no hemos hablado de programas de lavadora, debo añadir que lavarlas con un lavado corto será más que suficiente para no estropear demasiado el calzado. Y si las metes con más ropa, mejor: arropadas sufrirán menos.

como limpiar calzado de tela

MUY IMPORTANTE: Debes tener en cuenta que si las zapatillas de tela son de algodón (como suele suceder en la mayoría de los casos) es posible que encojan un poquito al lavarlas (da lo mismo que lo hagas a mano o en la lavadora). Mi adicción a las zapatillas de tela y yo siempre lo tenemos en cuenta a la hora de comprarlas. Recuerdo algún par que regalé casi nuevo a cuenta de esto: ¡primer lavado y ya no me valían!

ZAPATILLAS (playeras) "DE VESTIR"

A) DE PIEL
Dicen los expertos en piel que mojarla la estropea. Sin ser experto, seguro que más de uno recuerda algún par de zapatillas o zapatos de piel que tras una chaparrada tuvo que tirar a la basura de lo deformado que estaba. Ante estos casos, no olvidéis el "remedio" del papel de periódicoSin embargo, hay veces que el polvo o el barro no nos dejan otra opción y hay que limpiarlas con un trapo húmedo. Cuando así sea, limpia la superficie de las zapatillas con el trapo lo más escurrido que puedas. Procede a limpiar la goma tal y como he explicado en el caso de las zapatillas de tela. Si la suciedad es diaria, superficial... simplemente pasa la superficie de las zapatillas con una esponjita abrillantadora especial para calzado (menos de 1€ en cualquier bazar).

limpiar zapatillas de piel

B) DE ANTE O PIEL VUELTA
Por lo general será suficiente con limpiar la goma como ya sabemos y cepillar la superficie del calzado con un rascador especial de ante (menos de 1€ en cualquier bazar). Sin embargo, debo reconocer que cuando las he tenido muy sucias, han ido a la lavadora como unas benditas. Si te vienes arriba y decides correr el riesgo, no hagas las cosas a medias y échales un poco de lavavajillas en el interior para optimizar su limpieza.

como limpiar zapatos de ante


¿Cómo limpiar zapatos de piel o ante? Del mismo modo que las zapatillas. El amoniaco para el calzado de ante o de piel de melocotón, o incluso la goma de borrar para eliminar marcas de suciedad en este último material funcionan pero son opciones algo más sofisticadas. ¿Las conoces? ¿Te animas a explicárnoslas?

ZAPATILLAS (playeras) TIPO RUNNING

Aunque lavarlas en la lavadora es una opción, este tipo de zapatillas suelen ser más delicadas. Por lo general suelen llevar tela de rejilla o tejidos finos: la lavadora podría herirlas de muerte. Lo mejor es que las pases con un pañito húmedo de vez en cuando y si fuera necesario lavarlas, que las metas en una palangana con agua y jabón líquido, y las frotes con una esponjita o un cepillo si las zapatillas lo permiten. Acláralas bien (mismamente con la ducha). Para eliminar el agua lo antes posible (pesarán una tonelada después de lavarlas al no haber pasado por un centrifugado de lavadora) introduce trapos secos que vayan recogiendo la humedad antes de tenderlas.

Después de todo llevar los zapatos limpios no parece tan complicado, ¿no?. Eso sí, recuerda siempre leer en su packaging correspondiente las posibles indicaciones específicas para la limpieza de cada calzado... ¡y disfruta del camino!