28 de enero de 2015

1 huevo, 2 huevos, 3 huevos (tortilla francesa)

Cómo-cocinar-una-tortilla francesa

Como lo prometido es deuda, hoy volvemos a ponernos el delantal para enfrentarnos a un “viejo conocido”: el huevo. Este será el segundo post de nuestra colección “las 3 formas más básicas de cocinar un huevo”. ¿Recordáis la primera?: vimos que cocer un huevo resulta súper sencillo. En este caso, prepararemos una tortilla francesa rica, rica, ¡y facilísima también! Iré detallando paso a paso su proceso de elaboración para que os quede clarisísimo, y si os surge alguna duda, ¡preguntar aquí da mucha menos vergüenza que en el cole!; ni levantar la mano, ni poneros colorad@s... solo tenéis que dejar abajo vuestros comentarios. ¡Animaros!

Qué necesito para cocinar una tortilla francesa


¿Cómo lo hago?

  • Casca el huevo sobre el borde de un plato hondo y colócalo en su interior.

  • Échale un pellizco de sal.
  • Bate bien el huevo con un tenedor. ¿Que cómo se bate?; Atent@: 



  • Echa una cucharadita de aceite de oliva en la sartén y extiéndelo bien por toda ella. ¡Ojo con el aceite Pollito!, que las botellas de aceite incorporan tapones “dispuestos a la alegría”. Una cucharadita es una cucharadita aquí, y en La China; hablamos de la cucharilla de azúcar de toda la vida. La tortilla francesa aceitosa no está rica.
  • Pon el aceite a calentar. La temperatura, ¡ese dilema tan nuestro!... pero solo hasta que confraternicemos con nuestros fuegos. Paciencia. Como ya os comenté, en mi cocina la temperatura de los fuegos va del 1 al 6. Para calentar el aceite de la tortilla, lo pongo al 4. Si lo ponéis a fuego muy fuerte se os quemará el aceite, así que sed siempre prudentes. ¡Pollito precavido, vale por dos! 
  • Cuando el aceite esté caliente (al ser tan poco, lo estará enseguida), vierte el huevo en la sartén y espera unos 30 segundos. Irás viendo cómo va cuajándose (cocinándose).
  • Dobla la tortilla por la mitad con el tenedor y, pasados unos segundos, dale la vuelta con el mismo tenedor o con una espátula o espumadera si te resulta más sencillo.
  • Deja que acabe de cocinarse un poquito (segundos también) y sácala sobre un plato.

Tortilla-francesa-rápida

Nada más socorrido que una tortilla francesa cuando necesitamos cocinar algo rápido. ¡Son menos de 10 minutos! ¡Y se puede preparar con tantos ingredientes distintos!: pavo, chorizo, champiñones, atún, queso de lonchas... incluso plátano si la prefieres dulce (espolvoreada con un poco de canela después). Solo tienes que incorporar el ingrediente justo después de batir el huevo.

A vosotros, ¿de qué os apetece hoy?

21 de enero de 2015

Coser. ¿Qué es eso?

costureras


























La costura es algo que siempre ha estado muy presente en mi vida. Vengo de familia de costureras (mi madre y mi abuela lo han sido durante muchos años), y es por esto por lo que quizá la valore más que la media. Bajo mi punto de vista, saber coser no es solo una habilidad, es un arte; tanto como pintar un cuadro o escribir un libro pero mucho menos apreciado socialmente. Un arte que se ha ido perdiendo con el tiempo dentro del hogar porque ¿quién va a confeccionarse una camisa si en la tienda de la esquina te la venden por dos duros? Ni Vodafone podría convencernos de que “son buenos tiempos para la Costura”, ¡y eso que por un momento llegué a tragarme que eran buenos tiempos para el Periodismo! Jajaja

Yo no continué con la saga, pero ese entorno me hizo aprender alguna que otra noción básica que considero que todos deberíamos conocer para sobrevivir a la emancipación. Estas, las nociones de supervivencia en el mundo de la costura, son las que pretendo ir enseñándoos en el blog. No vamos a ser artistas, solo supervivientes. Hay “sietes” que no sería capaz de arreglar ni Versace, pero coser un botón, arreglar un ojal o tapar un agujerito en nuestra camiseta favorita… ¡eso puede aprender a hacerlo cualquiera! ¡Oyeee, no pongas esa cara… tú también!

Entiendo que este momento costura haya podido dejaros en shock. Soy consciente de lo que supone (especialmente para el género masculino) pensarse a uno mismo con la aguja en la mano. Pero debéis confiar en mí como yo lo hago en vosotros; si no, no estaría escribiendo este post. Ya veréis cuando, por ejemplo, queráis convertir ropa vieja en disfraces: el éxito estará asegurado. “Ahorro, ahorro, ahorro” esta es la mentalidad que deben tener mis Pollitos, y aprender a dar cuatro puntadas forma parte de ello. ¡Poco más les costó a los ratoncillos & company apañarle el vestido a la Cenicienta!. (Por favor, este último comentario no lo tengáis en cuenta a la hora de reforzar la confianza en mí. ¡Cuánto daño le han hecho los cuentos de hadas a mi infinita imaginación!)  




Para no abrumaros demasiado, de momento solo vamos a llenar nuestro costurero (dícese de cualquier neceser viejo o caja de galletas vacía) con unos cuantos accesorios de costura básicos que nos saquen del apuro. Serán 6, que debéis adquirir en una mercería, o en "Los Chinos" en su defecto (aunque la calidad realmente no tiene nada que ver; “lo barato, a veces, sale caro” dijo aquél).

accesorios-básicos-para-coser






¿qué necesito para coser?
¡Por la longevidad del botón, el ojal o la camiseta más molona de nuestro fondo de armario!

14 de enero de 2015

Los "imprescindibles" de la limpieza

Productos de limpieza del hogar





¡Tra, lará, larita, limpio mi casita, tra, lará, larita, limpio mi casita!

LA RATITA PRESUMIDA
Cuento infantil


Seamos claros: limpiar no es un cuento de hadas. Es aburrido, tedioso, desagradable. Lo que viene siendo un rollo macabeo. Seguramente, este sea uno de los mayores inconvenientes de irse a vivir solo: la limpieza. Pero Pollitos, ¡hay que hacerlo!

Si durante vuestra estancia en casa de papá y mamá nunca tuvisteis contacto con el mundo de Mr. Proper (Don Limpio para los más jóvenes), escoger los productos de limpieza adecuados de las baldas del supermercado a tu carro de la compra, puede resultar caótico. La oferta es infinita y contamos además con un problema añadido: los anuncios de la tele; te prometen pulcritud indefinida limpiando con su artículo, y los quieres todos. El brillo espectacular te durará tanto y más… ¡como en los cuentos!

¡ALERTA amig@s!!! ¡Desconfiad de los anuncios y sus eternas panaceas! No te advierten que el polvo, los pelos y la suciedad más variopinta pueden acumularse en ciertos sitios estratégicos de la casa hasta formar las temidas "bolas del desierto". Y un día, tirad@ en el sofá, miras al suelo y ves pasar rodando varias de ellas como si estuvieras en una película del oeste. Y te preguntas: "¿No dijeron en la tele que mi suelo iba a estar limpio relimpio un montón de días, semanas, meses...?" Los anuncios tampoco te advierten de la baba. ¡Que sí! ¡que tu casa puede generar baba!... en las cortinas de la ducha, en el escurreplatos… ¡en tantos sitios! Y así, podría seguir hablándoos de los monstruos de la suciedad durante tanto tiempo, que pasarían a protagonizar vuestras peores pesadillas. ¿No os apetece verdad? A mí tampoco; suelo acordarme casi siempre de mis sueños.

7+7 

Aunque el asunto tal cual lo narro parezca monstruoso, te confesaré que se puede solventar con menos armas de las que piensas. El mercado ofrece infinidad de productos muy específicos para los distintos tipos de suciedad. Seamos claros de nuevo: No son necesarios. Quizá más adelante hablemos de alguno, pero de momento os dejo un par de infografías o listas de la compra con los 7 utensilios y los 7 productos que sí resultan IMPRESCINDIBLES para dejar tu nidito como los chorros del oro. 

Limpiar la casa infografía
Limpiar la casa infografía
Id haciéndoos con ellos y ya veremos truquitos para utilizarlos. ¿O es que ya limpiáis con otros? ¿Me cuentas con cuáles?

7 de enero de 2015

1 huevo, 2 huevos, 3 huevos (huevo cocido)

Cómo hacer huevos cocidos


Señores, señoras… ¡Ya se os puede llamar así! (sois aspirantes a personas independientes, emancipadas, ¿autosuficientes?; es todo un grado). Sí, repetid conmigo: “Yo voy a ser autosuficiente, “Lo de volar fuera del nido pero 'dejarse caer' de vez en cuando a por los tuppers de mamá es trampa”, "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir".

Por tanto, ahora sí que nos ponemos el delantal. ¡Nos toca entrar en la cocina!

Nota importante: Pollito, sin delantal ni trapos de cocina (rodeas como dicen en mi pueblo) ¡¡¡no vamos a ninguna parte!!! Doy por hecho que cuentas con los utensilios y complementos básicos para poder explorar tu faceta más Arguiñana. No obstante, si tu madre es de las modernas y no te preparó un ajuar, me ocuparé de ir haciendo listas de “imprescindibles” en sucesivos post para que no te falte de nada.

Los huevos. ¿Por dónde empezar si no?

Este será el primero de una colección de 3 post en los que trataré de enseñaros las 3 formas más básicas de cocinar un huevo: cocido, en tortilla francesa y frito. Es tan sencillo como fundamental para que, además de comerlos tal cual (a mí me encantan de las 3 maneras), podamos combinarlos más adelante y elaborar platos de “nivel universitario”. De momento, vayamos con “recetas de preescolar”. Como dijimos, nadie nace sabiendo.

HUEVO COCIDO

Qué necesito para cocer un huevo



¿Cómo lo hago?

Maneras hay muchas. Yo lo que pretendo es no liaros con teorías, opciones y estrategias culinarias. Os ofrezco, la que para mí, es la forma más fácil de resolver el problema pero recordad que otras opciones que leáis u os cuenten, pueden ser igualmente válidas. ¡No os las guardéis para vosotros y contádmelas a mí también! ¿Qué somos: pollitos generosos o urracas?

  • Saca el huevo del frigorífico (si el huevo estuviera a temperatura ambiente los tiempos de cocción serían otros).
  • Introdúcelo en una cazuela y cúbrelo con agua fría (que el agua sobrepase el huevo como un par de dedos).

¡IMPORTANTE!: No derroches agua ni energía. Tenemos que ser 
   ahorradores al máximo. Si solo vas a cocer un huevo, utiliza una cazuela pequeñita.

  • Añade un pellizco de sal (la sal ayudará a que después se pele más fácilmente).

    Cazuela semi-tapada cociendo un huevo
  • Pon la cazuela en el fuego (“¿A cuánto?” dirás. La temperatura es siempre un dilema porque cada cocina tiene una numeración distinta para sus fuegos. Para que te hagas una idea, la mía tiene del 1 al 6. Para cocer huevos lo pongo al 4. Si lo pones al máximo, en cuanto el agua empiece a hervir, la cazuela dejará de ser cazuela y pasará a ser un volcán en erupción. Mientras solo seamos conocidos y no amigos de nuestros fuegos, lo mejor es ponerlo a un equivalente a “mi 4” desde el principio). Tapa la cazuela dejando una rendijita por donde salga el vapor para que el agua hierva antes y ahorremos energía.

  • Cuando el agua comience a hervir, deja cocer el huevo 15 minutos.
Huevo cociéndose



  • Pasado ese tiempo, apaga el fuego (¡que no se te olvide como a mí, que ya estamos gastando energía y nos sube la factura!), tira el agua caliente y refresca bien el huevo bajo el chorro de agua fría (conseguirás que se pele mejor).
  • Casca el huevo sobre una tabla (dándole pequeños toquecitos por todo ello para que la cáscara se vaya agrietando) y pélalo (si cuesta pelarlo, hacerlo bajo el agua fría suele ayudar).



Resultado huevo cocido