16 de diciembre de 2014

¡Vuela pajarillo, vuela!


Irse de casa




¿Recuerdas qué pensabas cuando eras pequeñ@ sobre el concepto de “irse de casa”? Yo sí. Yo era una niña buena (¡pero de las buenas de verdad!, ¿eh?) y no pensaba irme de casa ¡nunca, nunca! (tampoco pensaba casarme “jamás de los jamases” y hace más de cinco años que pasé por la vicaría). Aunque eso, lo de no irme de casa, fue solo al principio... después, la niña buena proyecto de adolescente fantaseaba en los recreos con alguna amiga sobre lo guay que sería llevar las uñas largas, ponerse tacones y vivir sola; total, si a esas alturas -unos 13 años- yo ya sabía hacer tortillas francesas, freír salchichas frankfurt y preparar ensaladas… ¡me veía de lo más completita a los fogones!. Pero estas aspiraciones de independencia volvieron a desaparecer pronto de mi cabeza. Sí, quizá fuera algo volátil de pensamiento; ¿quién no lo es a esa edad? Y desde entonces, durante el instituto y la universidad, mi concepto de “irse de casa” se tornó un concepto implanteable. ¡Con lo bien que estaba yo en casa de mis padres y lo vago que se vuelve uno en la adolescencia y post-adolescencia (incluso las niñas buenas de verdad)! ¿Para qué emanciparse?

La cosa es que este blog va de polluelos, pajarillos y aves diversas que deciden abandonar el nido. Y yo, una vez más, cambié de opinión… y cuatro años más tarde vino lo de la vicaría. También las aves cambian de lugar según el clima. Cada uno tiene sus motivaciones.

Por cierto, no me he presentado: soy Leire y por aquel entonces, cuando volé del nido, tenía 23 años. Ahora, a mis 32, observo dentro y fuera de mi entorno que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) aún sin emancipar, se encuentran estancados en el punto en el que estaba yo a los 13: el de la tortilla francesa, las salchichas y la ensalada.

Volar del nido sin romperse los huevos intentará ayudar a los polluelos desorientados a organizarse en todas las tareas que implica vivir solo (o acompañado, pero fuera de casa). La particularidad de este blog pretende ser su modo de explicarlo: súper sencillo, súper básico, contado casi para niños… un blog para "dummies del hogar” porque nadie nace sabiendo y queremos aprobar con nota. Quiero aclarar que yo no soy ninguna experta, ni tengo intención de dar consejos como tal. Simplemente trataré de colaborar con mis conocimientos (muchos de ellos adquiridos mediante prueba-error, otros a base de experimentar, y otros siguiendo los sabios consejos de mamá) para que si te atreves a levantar el vuelo, lo hagas “sin romperte los huevos”.


¡Ah! lo de las uñas largas y los tacones fueron ideas que definitivamente pasaron a mejor vida.

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