22 de julio de 2015

4 series a las que engancharse este verano

serie
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Emanciparse supone "apretarse el cinturón", llevar a cabo "recortes" en tu propia vida, y lamentablemente el Ocio es la víctima fácil. Emanciparse suele significar en muchas ocasiones pasar del Ocio Outdoor al Ocio Indoor, cambiar una tarde de cine por una de filmoteca casera, cambiar la ronda de bares por la cervecita y el aperitivo caseros, cambiar una cenita romántica en tu restaurante preferido por una cenita casera que aspira a ser romántica... ¡Pero qué demonios! ¡Sarna con gusto no pica! y el Ocio Indoor también puede ser divertido. Hoy quiero contribuir al disfrute de tu ocio de emancipado con cuatro recomendaciones, cuatro series a las que, bajo mi humilde criterio, merece la pena engancharse este verano. ¡Porque no todo va a ser limpieza, plancha y cocina! ¡Enjoy Pollito!

8 de julio de 2015

Hot Dog: ¡al rico Perrito Caliente!

perrito caliente
La primera vez que probé un auténtico hot dog americano tenía 18 años y estaba en Manhattan. El perrito caliente no era nada del otro mundo; más bien "sinsorgo", como decimos en Bilbao. La experiencia, sin embargo, resultaba tan cinematográfica (típico carrito de venta ambulante de comida rápida incluido) que el sabor insípido de aquel american hot dog pasó a un segundo plano: ¡con cada bocado sentía que saboreaba el sueño americano! y es que no todos los días una puede comer un perrito caliente en La Gran Manzana. Reconozco que mis sentimientos carecían completamente de realismo: ni yo era un genio en potencia ni estaba allí para conquistar Las Américas pero es que, a esas alturas, Estados Unidos ya me había seducido y l@s enamorad@s somos muy irracionales.

american hot dog

Por cierto... si lo consideras oportuno, siéntete libre para hacer tus propias confesiones en este blog; ¡cada uno tenemos nuestras cosillas oiga!

La segunda vez que probé un auténtico hot dog americano tenía 27 años y estaba en San Francisco. No sé si habiendo olvidado la indiferente experiencia culinaria de la primera vez o queriendo revivir el sabor del sueño americano, pero el caso es que tardé poco en acabar frente al puesto de perritos calientes de Union Square. Y esta vez, nada fue como la primera: ¡estaba muy rico! Como aquello que tanto nos había gustado no tenía demasiada ciencia, una vez en nuestro nido lo adaptamos ligeramente y lo nombramos "cena oficial de los viernes" por la facilidad y rapidez con que se elabora. Una receta perfecta para un recién emancipado.

Aunque no pertenezcas al club de l@s friki-enamorad@s de los E.E.U.U., muy probablemente sí te guste comer bien con poco esfuerzo, ¡eso le gusta a cualquiera! Así que no hay excusas: anímate a preparar esta receta de perritos calientes y cuéntame tu veredicto. ¡Verás qué fácil Pollito!:

Ingredientes perritos calientes

> Pica la cebolla y los pepinillos (cantidad al gusto del consumidor) y resérvalos en un plato. Yo suelo utilizar un cuarto de cebolla y 5 pepinillos pequeños para preparar 3 perritos calientes. Puedes calcular en base a estas cantidades.
receta perrito caliente

> Coloca en el interior de cada panecillo unas hojas de lechuga y alíñalas con unas gotas de aceite de oliva. Te puede resultar muy útil colocar los dedos sobre la boca de la botella de aceite; Conseguirás que éste no caiga a chorro sobre el panecillo dejando filtrar entre los dedos la cantidad de aceite deseada.
hacer perritos calientes
Aunque los panecillos suelen venir cortados sólo por un lado, es habitual que también acaben abriéndose por el lado contrario. Para evitar que el "contenido" del perrito se desparrame, suelo fijar con dos palillos el lado sin cortar de los panes de perritos, tal y como se aprecia en la foto. 

> Cubre el fondo de la sartén con una capita de aceite de oliva para freír las salchichas. Esta cantidad de aceite será más que suficiente. Yo utilizo las Jumbo bacon-queso de Oscar Mayer simplemente porque están buenísimas. Si lo prefieres puedes utilizar cualquier otra marca o tipo de salchicha siempre y cuando sea de tamaño XXL. Si compras salchichas más pequeñas acabarán "perdidas" en el interior de panecillo. Aunque la receta original de perritos calientes se elabora con salchichas cocidas, a mí me gustan más tostaditas y por eso las frío. Una vez fritas, sácalas de la sartén y colócalas dentro de cada panecillo. 
comida rapida


> Utiliza el mismo aceite para sofreír la cebolla y mientras se va dorando "decora" las salchichas con ketchup, mostaza y mayonesa al gusto.


¡Yo ya me estoy relamiendo! 


hacer perritos calientes



Finalmente corona nuestros súper perritos calientes con la cebolla y el pepinillo y ¡DISFRUTA!

receta de comida rapida

24 de junio de 2015

Ropa de cama: look primavera-verano

ropa de cama verano
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La cama: el nido dentro del nido; el descanso del Polluelo; si el colchón es bueno, una nube para soñar. Sinceramente, ¡quien no opine que la cama es uno de los mejores inventos de la Historia es que ha perdido un tornillo! ¿Lo habré perdido yo por no haber tratado este tema mucho antes? Con tornillo o sin él, por fin toca hablar de ella y lo haremos cotilleando sobre su forma de vestir porque el sobre, el catre, la piltra... también necesitan cambiar de look según la temporada.

La ropa de cama es uno de esos elementos que no puede faltar en la lista de prioridades del recién emancipado. No me refiero a los pijamas (¡que cada uno duerme con lo que quiere!), hablo de las sábanas, mantas, colchas, edredones y demás textiles para vestir la cama, y a los que junto con las toallas, manteles, trapos de cocina, delantales y cortinas denominamos Ropa de Hogar.

El clima resulta determinante a la hora de vestir la cama por lo que tendremos que diseñar al menos dos looks para nuestra muy mejor amiga de cuatro patas (¡amiga del alma diría yo!). ¿Estáis preparad@s para convertiros en el Giorgio Armani o la Coco Chanel de vuestra cama? Tal y como exige la temporada, vamos a centrarnos en la ropa de cama de primavera-verano, no sin antes marcar unas pautas básicas sobre la "ropa interior de nuestra cama". Sí, sí, ropa interior; ¿acaso tú no la llevas?


Ropa interior para la cama: un must atemporal

Mima a quien te mime... ¡y no veas cómo nos mima a tod@s la cama! ¡Así, sin más; sin pedirnos nada a cambio! Amiga desinteresada donde las haya, debemos cuidarla para poder seguir soñando entre algodones y estos cuidados especiales comienzan por cuidar el colchón. Ya sea tuyo o del arrendador, proteger el colchón de sudores, fluidos e imprevistos varios resulta fundamental para su correcto mantenimiento e higiene. Hablaremos de cómo limpiarlo en un post futuro pero de momento procuremos no mancharlo. Es aquí cuando entra en juego la "ropa interior de cama". ¿Imagináis de qué tipo de ropa hablo?, ¿hacéis uso de ella? 

Para quienes fantasean con emanciparse, para quienes lo planean, para quienes acaban de hacerlo, para l@s que me sacan una ventaja de siglos en el mundo de la emancipación, para expert@s en camas, en colchones, para quienes no tenemos ni idea de si son mejores los muelles, el látex o la espuma viscoelástica pero sabemos que nos gusta dormir bien, para ti (Polluelo que me lees) desvelo los secretos lenceros de mi colchón. ¿Me cuentas si el tuyo es tan pudoroso como el mío?

No hay colchón que cien años dure, ¡y menos sin una funda!
funda para colchon
La funda del colchón debe ser su segunda piel, algo imprescindible. Las hay de distintos tamaños, materiales y precios. Como veis, la mía es de rizo (finita, fácil de adaptar y no necesita plancha) y aunque también he tenido fundas más cerradas y gruesas, cuando cambiamos de colchón nos decantamos por esta porque nos pareció más práctica. Cuestión de gustos. Una vez puesta, (para mí) funda y colchón pasan a ser el mismo elemento; se fusionan bajo un compromiso de amor eterno: el día que se lava la una se limpia el otro, y no será muy a menudo. ¡Cochina! diréis; ¡Eso nunca! os contestará la "maruja" que llevo dentro. Y es que vais a comprobar que mi ritual de capas colchoneras me permite conservar el colchón (y su funda) impolutos.

El protector de colchón: una armadura anti-ácaros y anti-líquidos.
Especialmente si el colchón es nuevo, ¡no te lo pienses!. El protector se ajusta del mismo modo que una sábana bajera cubriendo la superficie y los laterales del colchón y evitando que ácaros, manchas y humedades nos estropeen nuestro "Templo del Descanso". Asegúrate cuando vayas a comprarlo de que en su packaging indica: impermeable, transpirable y anti-ácaros. Si además es 100% algodón (un tipo de tejido que adoro para la Ropa de Hogar) estarás haciendo una compra sobresaliente. ¿Has visto alguna vez la imagen de un ácaro? Si no has tenido el gusto, ¡hazlo ahora! y saldrás pitando a por un protector de colchón de los que te cuento. 
protector de colchon



















Un cubrecolchón para que el descanso sea más confortable.
Hablamos de una tela acolchada que se coloca sobre la superficie del colchón y queda sujeta a él gracias a las gomas que lleva en sus 4 esquinas. Su función principal en teoría es que el reposo resulte más mullido, y digo en teoría porque en la práctica tiene una funcionalidad casi más interesante: evitar que el protector (que al ser impermeable incluye una especie de capita plasticosa) nos haga sudar. Evidentemente, el cubrecolchón protege más que no poner nada pero -como os cuento- su función es completamente distinta a la del protector. Se puede vivir y dormir sin ello y es probable que la mayoría de la gente se decante por un elemento u otro (protector o cubrecolchón) dependiendo del estado del colchón (si es nuevo el primero, si está más viejo y hundido el segundo). Sin embargo, a mí la combinación de ambos me parece perfecta y es la que recomiendo. El cubrecolchón (que por cierto, yo compro en Ikea) es la "ropa interior de cama" que más lavo por tratarse de la que está más en contacto con la sábana bajera y, por tanto, con el cuerpo. De hecho, tengo "de quita y pon" para poderlo cambiar habitualmente.
cubre colchon





Sospecho que todo este lío de interioridades para la cama te puede estar volviendo majara pero ten en cuenta que se trata de una de esas compras puntuales a realizar en el momento de la emancipación, amortizable en comodidad, higiene y salud. ¡Enfréntate a ella una sola vez y tendrás tu cama organizada a las mil maravillas casi eternamente! ¡Serás la envidia del gallinero!


¡¿Y para cuando la ropa de cama primavera-verano?!

Pues sí... ¡ya va siendo hora!, pero es que no podíamos empezar la casa por el tejado. Un Polluelo recién emancipado necesitará poca ropa de cama para vestirla en verano. Buscamos una lista de prendas básicas y, bajo mi punto de vista, para comenzar la aventura de la independencia sobra con un par de juegos de sábanas y una colcha finita.

colchas y sabanas

En cuanto a las sábanas, aunque el algodón 100% me rechifla, si pretendéis plancharlas (yo lo hago) os recomiendo comprar sábanas con mezcla de tejido sintético (50% algodón-50% poliéster): se arrugan menos, así que os costará menos su planchado. Otra ventaja de las sábanas de mezcla frente a las de algodón es que tienen mejor vejez porque el hilo de poliéster es más resistente, sin embargo, el algodón es más fresco en verano y más cálido en invierno porque toma la temperatura de nuestro cuerpo además de ser el tejido ideal para personas alérgicas porque no irrita la piel. Una vez más, la elección es cuestión de prioridades. 

Con respecto a la colcha, lo mismo os digo: algodón forever pero da más trabajo. No me extrañaría que durante el verano la colcha solo os sirva de adorno para tapar la cama por el día y la retiréis por la noche. En ese caso será probable que no necesitéis lavarla, y es que ¡si hay que lavar se lava, pero lavar pa' na' es tontería! No obstante, lo de ser Pollitos limpios debe ser una de nuestras máximas por lo que si necesitarais darle un lavadito a la colcha a mitad de verano os ofrezco 2 opciones muy válidas:
a) Dejar la cama sin colcha un par de días
b) Usar la funda del nórdico vacía a modo de colcha

Una vez más, compruebo que la realidad del emancipado tiene poco que ver con mis expectativas y sueños de la infancia, ¡sobre todo teniendo en cuenta que me fascinaba la idea de vivir dentro de un árbol como David el Gnomo! En cuestión de camas, no sé a tí pero a mi la que me molaba ¡y mucho! era la de Heidi: ese montón de paja de aspecto extraordinariamente cómodo y cubierto por una simple sábana... ¡ni funda, ni protector, ni cubrecolchón, ni leches en vinagre! 



Pero claro, como muy bien plantean Margarita Lázaro y María Porcel en este artículo del Huffington Post: En "Heidi" pasaban cosas muy raras... y hemos tardado 40 años en darnos cuenta.

¡Descansad Polluelos!

10 de junio de 2015

¡Que limpiar zapatos no se te ponga cuesta arriba!

como limpiar zapatos
Sé lo que estás pensando, ¡en serio!!!; ¿Apostamos a que lo adivino?: ¡Limpiar zapatos! ¿Alguien sigue haciéndolo? Yo puedo vivir sin limpiarlos... es más, yo viviré sin limpiarlos. Efectivamente, es una opción. No serías ni el primero ni el último, ¡hay mucho cochino de dos patas poblando el Planeta!. Sin embargo, es probable que no hacerlo condicione más tu destino de lo que piensas. ¡La que avisa, no es traidora!

Existen tópicos tan típicos sobre el calzado como que su tipología y pulcritud pueden resultar determinantes en una entrevista de trabajo para conseguir acceder al puesto ofertado. Tópico conjeturado o teoría universal, lo cierto es que tiene bastante lógica: normalmente, cuando nos preparamos para una entrevista de trabajo prestamos atención a mil detalles; si somos capaces de prestar atención al detalle 1.001, el calzado (una cuestión que a priori parece de poca importancia), estaremos revelando al entrevistador sin pretenderlo rasgos de nuestra actitud aplicables -¡cómo no!- a nuestra actitud laboral.

Hay quienes van más allá e incluso afirman que los zapatos hablan de la personalidad de sus dueños. Hablar no sé si hablarán, ¡pero como "canten" lo llevas crudo!... porque unos "zapatos cantarines" desagradan de lo lindo. Por desgracia, ciertos perfumes corporales vienen de serie (hay quien nace con quesos manchegos y quienes afortunadamente lo hacemos con quesos frescos) pero la limpieza y mantenimiento del calzado ayudará de forma generalizada a que éste no huelaDejemos que nuestros zapatos hablen únicamente de historias: del camino recorrido. Resulta poético tirar a la basura unos zapatos destrozados y recordar momentos vividos dentro de ellos, pero que viejo y sucio no se conviertan nunca en sinónimos.

La revista Shape apuntaba hace unos meses que, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, los zapatos y los cordones dan cobijo a millones de microorganismos (incluso más de los que podemos encontrar en el asiento de un váter).

Si a estas alturas aún no te he convencido de lo conveniente que resulta limpiar zapatos, te voy a poner un ejemplo que te abrirá los ojos del todo: los zapatos y el cine.

¿Te imaginas a Dorothy zapateando el camino de baldosas amarillas con sus chapines rojos de lentejuelas llenos de mugre?, ¿y a Cenicienta luciendo unos descuidados zapatitos de cristal? ¡Su glamour desaparecería mucho antes de que el reloj marcara las 12!. Y es que incluso los personajes más humildes del cine procuraban tener limpio su calzado: acordaros si no de Vivian Ward (el personaje de Julia Roberts en Pretty Woman) y sus relucientes botazas de charol (¡puta sí, pero limpia! que diría aquella). Los Pollitos más frikis encontraréis vuestro ejemplo a seguir en las famosas zapatillas de Michael J. Fox en Regreso al Futuro; recuerdo siempre limpias esas Nike que se ataban solas. ¡Y si cualquiera de ellos mostró sus zapatos sucios en algún momento, sería por los avatares del camino!, así que ¿por qué no intentar lucir unos zapatos de película? 

¡Los personajes del cine prefieren los zapatos limpios!
(Imágenes vía Film Affinity; El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras).

Dando por echo que te he abducido al "lado claro del zapato limpio", vamos a ponernos al lío. Todo (también limpiar zapatos) debe llevarse a cabo con cordura: ni siempre ni nunca, ¡al menos en el mundo del recién emancipado!: pretendemos llevar los zapatos limpios sin rompernos los huevos. Por si alguno se hubiera hecho ideas contradictorias, yo no me limpio los zapatos todos los días ni muchísimo menos y tampoco utilizo técnicas ni utensilios profesionales. Por ello, los consejos que os daré a continuación son los de una persona normal con conocimientos normales de limpiar zapatos y pensando en la posibilidad de que tú, que decidiste volar del nido recientemente, no los hayas limpiado nunca (porque te lo hacía tu santa progenitora) y necesites unas nociones básicas de cómo limpiar zapatos. Aunque tipos de calzado hay muchísimos, voy a centrarme en los más comunes. Allá vamos:

ZAPATILLAS (playeras) DE TELA. ¡A la lavadora y punto!

Si como yo eres adict@ a las zapatillas de tela tipo Converse, tienes suerte: la limpieza de este tipo de calzado resulta bastante sencilla. Limpia la goma cuando la veas sucia con un trapo húmedo (incluso puede llevar unas gotitas de lavavajillas para que "el frotar" resulte más efectivo; si lo hicieras así, no te olvides de darle la última pasada con el trapo aclarado sin jabón).

Cuando consideres necesaria una limpieza general de tus zapatillas de tela: ¡a la lavadora y punto!. Quítales los cordones, anúdaselos a uno de los agujeros de las zapatillas para que no se pierdan dentro de la lavadora (¡la muy Pretty Woman se los puede tragar, os lo advierto!), rocía el interior de las zapatillas con un poco de lavavajillas (o quitamanchas si tienes) para que la parte más olorosa del calzado se limpie a fondo, e introdúcelas (MUY ACONSEJABLE) en una bolsa de tela para que golpeen lo menos posible dentro de la lavadora (muchos dan la idea de meterlas en una funda de almohada a modo de bolsa; yo prefiero la bolsa de tela especial para ropa -la típica de rejilla-; no me gusta mezclar churras con merinas). Aunque aún no hemos hablado de programas de lavadora, debo añadir que lavarlas con un lavado corto será más que suficiente para no estropear demasiado el calzado. Y si las metes con más ropa, mejor: arropadas sufrirán menos.

como limpiar calzado de tela

MUY IMPORTANTE: Debes tener en cuenta que si las zapatillas de tela son de algodón (como suele suceder en la mayoría de los casos) es posible que encojan un poquito al lavarlas (da lo mismo que lo hagas a mano o en la lavadora). Mi adicción a las zapatillas de tela y yo siempre lo tenemos en cuenta a la hora de comprarlas. Recuerdo algún par que regalé casi nuevo a cuenta de esto: ¡primer lavado y ya no me valían!

ZAPATILLAS (playeras) "DE VESTIR"

A) DE PIEL
Dicen los expertos en piel que mojarla la estropea. Sin ser experto, seguro que más de uno recuerda algún par de zapatillas o zapatos de piel que tras una chaparrada tuvo que tirar a la basura de lo deformado que estaba. Ante estos casos, no olvidéis el "remedio" del papel de periódicoSin embargo, hay veces que el polvo o el barro no nos dejan otra opción y hay que limpiarlas con un trapo húmedo. Cuando así sea, limpia la superficie de las zapatillas con el trapo lo más escurrido que puedas. Procede a limpiar la goma tal y como he explicado en el caso de las zapatillas de tela. Si la suciedad es diaria, superficial... simplemente pasa la superficie de las zapatillas con una esponjita abrillantadora especial para calzado (menos de 1€ en cualquier bazar).

limpiar zapatillas de piel

B) DE ANTE O PIEL VUELTA
Por lo general será suficiente con limpiar la goma como ya sabemos y cepillar la superficie del calzado con un rascador especial de ante (menos de 1€ en cualquier bazar). Sin embargo, debo reconocer que cuando las he tenido muy sucias, han ido a la lavadora como unas benditas. Si te vienes arriba y decides correr el riesgo, no hagas las cosas a medias y échales un poco de lavavajillas en el interior para optimizar su limpieza.

como limpiar zapatos de ante


¿Cómo limpiar zapatos de piel o ante? Del mismo modo que las zapatillas. El amoniaco para el calzado de ante o de piel de melocotón, o incluso la goma de borrar para eliminar marcas de suciedad en este último material funcionan pero son opciones algo más sofisticadas. ¿Las conoces? ¿Te animas a explicárnoslas?

ZAPATILLAS (playeras) TIPO RUNNING

Aunque lavarlas en la lavadora es una opción, este tipo de zapatillas suelen ser más delicadas. Por lo general suelen llevar tela de rejilla o tejidos finos: la lavadora podría herirlas de muerte. Lo mejor es que las pases con un pañito húmedo de vez en cuando y si fuera necesario lavarlas, que las metas en una palangana con agua y jabón líquido, y las frotes con una esponjita o un cepillo si las zapatillas lo permiten. Acláralas bien (mismamente con la ducha). Para eliminar el agua lo antes posible (pesarán una tonelada después de lavarlas al no haber pasado por un centrifugado de lavadora) introduce trapos secos que vayan recogiendo la humedad antes de tenderlas.

Después de todo llevar los zapatos limpios no parece tan complicado, ¿no?. Eso sí, recuerda siempre leer en su packaging correspondiente las posibles indicaciones específicas para la limpieza de cada calzado... ¡y disfruta del camino!

13 de mayo de 2015

Plancha solo lo justo y necesario

¿como se plancha?

¿Recordáis el post en que vosotros y yo nos conocimos? En ese post os confesé que yo de pequeña era una niña buena -pero una niña buena de verdad- o, al menos, eso decían de mí quienes me conocían. También afirmaban que era una niña lista (lista de las de: ¡Pero qué inteligente nos ha salido la niña! ¡Ay, lo que vale!). Sin embargo, sospecho que todas las esperanzas que mi familia había puesto en mí y en mi inteligencia se desmoronaron el día en que decidí planchar un bañador.

Lo cierto es que las labores domésticas no me agradaban especialmente. En mi época lo normal era o ser de las “listas” o de las “apañadas”; supongo que me pasé de lista por querer ser apañada. La cosa es que el bañador, que no tenía culpa alguna de mis alardes adolescentes de ama de casa, dejó de ser bañador para pasar a ser “una cosa de lycra con un pedazo agujero”... ¡y adiós a mi modelito piscinero preferido! ¡así, en un golpe de plancha!

A estas alturas opino que si uno no se carga una prenda planchando, es que no ha vivido la experiencia al completo. Eso sí, ¡ojalá vuestra víctima sea del mercadillo!; por mucha experiencia que debamos completar, chamuscar ropa cara es demasiada adrenalina para el cuerpo.

Puestos a confesar, os admitiré que yo también odio ir de compras en Rebajas. Los montones de ropa desordenada me dan pereza… y cuanto más voluminoso sea el montón, mayor pereza (pronunciado muy contundentemente) me genera. Pereza… ¡y miedo! ¡He visto en alguna tienda en Rebajas, montones de ropa que se tragan a la gente mientras rebusca en ellos!!! ¿Qué por qué os cuento esto? Pues porque los montones de ropa de plancha me recuerdan mucho a las Rebajas (solo que la ropa huele mejor). EL MONTÓN DE LA ROPA DE PLANCHA, ¡eso sí que es terrorífico y no la plancha en sí!

¿Y tú lo de la plancha, cómo lo llevas?

¿Eres de l@s que plancha, o de l@s que amplía el dicho de “la arruga es bella” a todos los aspectos de su vida? Lo advertíamos al hablar de la lavadora: ésta, junto con la plancha, es una de las peores amigas del emancipado. Pues bien, ¿por qué no pasamos de amistades y nos relacionamos con ella lo justo y necesario?

La HISTORIA DE LA ROPA QUE SE PLANCHA ha ido evolucionando casi tanto como el Universo ;-) Antaño, las abuelas y las madres lo planchaban prácticamente todo y, casualmente, esta práctica de práctico tenía poco. Es cierto que casi todo es planchable de una u otra forma; otra cosa es que vayamos a plancharlo. Bragas, calzoncillos, calcetines, trapos de cocina… ¿¡Nos hemos vuelto locos o qué!? ¡Que no nos da la vida! Los que me conozcan y me lean “decir” esto pensarán: Amiga, tú solita te has bajado del burro (o de la tabla de planchar). Y es que nunca he llegado al punto de planchar la ropa interior pero hasta hace bien poco yo era una de esas mujeres de antaño que lo planchaban casi todo. El motivo de mi actual boicot a la plancha (un boicot más hippie que heavy metal pero al fin y al cabo es mi boicot, ¡y lo llevo como quiero o como puedo! jajaja): la vida precisamente. Vivir, en el amplio sentido de la palabra, es incompatible con ser esclavo de la plancha y de cualquier otra tarea doméstica. Por eso hoy, como habitúo, empezaré de un modo muy light con el tema que nos ocupa. Los deberes de esta semana son muy muy fáciles:

planchar ropa

Como veis, aún iremos con la ropa arrugada una temporadita; la plancha permanecerá apagada un poco más pero no la olvidéis: ¡la necesitáis Pollitos! Mientras hacéis los deberes anotados en la infografía, esa primera toma de contacto con el aparato en sí, vamos a ir quitándonos trabajo... ¡y que nos dé la vida! :-D 

Este es un inventario de ropa de la de “lavar y al armario”, del tendedero a las baldas y cajones:

planchar



¿Añadiríais algún otro tipo de prendas? Seguro que a vosotr@s se os ocurren más. 

Por cierto... mientras esperamos a planchar la ropa que sí sea necesaria planchar, procurad dejarla lo más estirada posible cuando la quitéis del tendedero. Esto nos ayudará muchísimo en un posterior planchado. ¡Si la ropa está hecha un higo, no hay quien le saque las arrugas!

29 de abril de 2015

Macarrones con tomate: la receta estrella del emancipado

Macarrones con tomate

Probablemente, sobrevivir a base de pasta sea una de las prácticas culinarias más habituales del recién emancipado. No hay Pollito que se decida a volar del nido y que no almacene en su despensa un paquete de macarrones y una caja de tomate frito para poder saciar su apetito mientras espera a que mamá le llene la nevera de tuppers con comida casera. Y digo yo: Teniendo en el armario la materia prima, ¿por qué cocinar los macarrones a lo loco pudiendo prepararlos para chuparse los dedos? ¡Avisa a tu sentido del gusto! A partir de hoy tus macarrones con tomate serán "otra historia".

Ingredientes macarrones con tomate

¿Cómo lo hago? (Receta para 2 personas)

> Pon agua a calentar en una cazuela mediana a potencia máxima (al nº 6 de 6 en mis fuegos).

> Cuando el agua comience a hervir, echa en la cazuela 5 puñados de macarrones (esta es la medida que yo empleo para calcular 2 raciones: 5 puñados normales; ¡no seas de puñado ansioso!). Reduce un poco la potencia del fuego (yo lo bajo al nº 4 de 6) y añade 3 pellizcos de sal y un poquito de aceite (unas gotas nada más) para que los macarrones no se peguen entre ellos. La teoría del aceite genera disparidad de opiniones; aunque muchos dicen que no sirve de nada, yo lo añado ya casi por costumbre. Lo cierto es que además te recomiendo remover la pasta de vez en cuando -especialmente al principio de su cocción-, si no quieres que se convierta en un pelotón de macarrones.
Receta macarrones

> Mantén la pasta cociendo durante 15 minutos (dependiendo de lo al dente que te guste, varía el tiempo de cocción). Justo antes de sacar los macarrones vierte un vaso de agua fría en la cazuela para romper la cocción.

> Vuelca los macarrones de la cazuela al colador, escurriendo bien en el fregadero todo el agua que tengan.
Cocer macarrones

Hasta aquí el proceso de cocción de los macarrones. Durante el mismo, habremos ido preparando el chorizo y el tomate. Te explico cómo; ¡ánimo que ya casi tenemos listos nuestros macarrones con tomate!:

EL CHORIZO
Nada te parecerá más fácil que nuestra forma de "freír" chorizo: dulce o picante (dependiendo de tu valentía), córtalo en rodajitas, colócalo en un bol, ponlo a calentar 1 minuto en el microondas... ¡y "frito"!. Sin aceites; 100% light jijiji. Échalo sobre los macarrones evitando que caiga la grasilla que el propio chorizo haya soltado.
Macarrones con chorizo

EL TOMATE
Doy por hecho que hemos sido Pollitos aplicados y hemos hecho los deberes de post anteriores. ¿Te acuerdas de esa deliciosa salsa de tomate casera que preparamos hace unas semanas y que astutamente distribuimos en botes para congelar? ¡Pues es el momento de utilizarla!!! Previamente descongelada, los más perezosos podéis calentarla en el microondas. Los más empollones, elaboraréis una receta de matrícula de honor calentándola en una sartén y echando poco después los macarrones con chorizo sobre ella. Una vueltita en la sartén y voilà: ¡nuestros macarrones con tomate para chuparse los dedos!

receta fácil de macarrones

15 de abril de 2015

Cara a cara con la lavadora: detergentes y más

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Más temprano que tarde este momento tenía que llegar. Veréis: un@ hace el petate, se va de casa, ¡vuela del nido! y ocupa SU (por fin SU, aunque en realidad sea del arrendador o del banco) nidito de amor, El Refugio, La Guarida. Todo es perfecto en esa nueva vie en rose; el polvo se acumula, la comida se chamusca, el fregadero se llena, la cama -extrañamente- no se hace sola… pero el éxtasis de la emancipación te sigue haciendo verlo todo perfecto. Te sientes libre sentado en TU sofá con los pies sobre TU mesa; te sientes joven pero sobradamente preparado.

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Efectivamente, las mudas son las primeras prendas que se volatilizan. Y el joven pero sobradamente preparado mengua frente al cubo de la ropa sucia hasta convertirse en un Polluelo acojonado, perdón, acongojado. Las bandas sonoras más representativas del momento son las de Tiburón o Psicosis. ¿Os ponéis en situación, verdad? ¿Os sentís identificados?

Bajo mi punto de vista, la lavadora y la plancha son las peores amigas del emancipado. Dos “tipas” repelentes y aburridas. Sin embargo, no es decente ir por la vida apestando ¡y menos sin ropa interior!, así que cuanto antes plantemos cara a estas dos petardas, antes volveremos a sentirnos jóvenes pero sobradamente preparados y sobre todo, ¡Pollitos limpios vestidos para triunfar! (o por lo menos, para no apestar).

El olor a ropa limpia no se paga con dinero.

Lo advertíamos en Facebook: ¡ya va siendo hora de poner la lavadora!. Para ello, empezaremos por el principio. ¿Qué cuál es el principio?

“Los trapos sucios se lavan en casa”. ¡En TU casa, no en la de tu madre!

Repetid conmigo: Lo de independizarme y llevarle la ropa sucia a mamá no entra dentro de mis planes.

El universo lavadora, programas, detergentes, coladas y colores es amplio. Como el objetivo es “no agobiarse”, “no manchar la muda limpia mientras tratamos de poner la lavadora”, vamos a adentrarnos en él poco a poco. De momento, prepararemos una lista de productos básicos para poner la lavadora. Serán -como habitualmente- mis productos básicos, la combinación de los 6+1 con los que yo libro la guerra contra mi ropa sucia. Hay marcas a las que soy fiel, y otras a las que presto menos atención y esta vez han tenido "la suerte" de salir en la foto. De mis lovemarks hablamos otro día. Una vez más, estaré encantada de que me respondáis al post con vuestros comentarios, dudas y sugerencias. ¡En este universo hay productos para todos los gustos y bolsillos!

detergentes-lavadora

detergentes-lavadora

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